─ A ver, ¿Cómo quiere que se lo cuente? No lo iba a entender, no lo entiendo ni yo. Ella se puso a hacer café, y yo empecé a cotillear en sus cosas. Y de repente, sentí esa estupidez que por lo visto le da a mucha gente.
─ ¿Qué sentiste?
─ Que la quería, ¡Dios! Me da vergüenza hasta decirlo.
Love Actually.
Publicado por Art. en domingo, septiembre 21, 2008
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